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HISTORIAS GAYS

TIO Y SOBRINO, UN SENSUAL ENCUENTRO


Álvaro estaba dejando sus 35 años. Era el entrenador de su sobrino Felipe de 18 años a quien había convertido en una estrella del tenis. Toda la vida Felipe despertó en él los mejores sentimientos de ternura. Incluso cuando nacieron sus propios hijos, Álvaro siguió prefiriendo en secreto a Felipe. Hacía unos años que pasaban casi todo el día juntos en la escuela de tenis de Álvaro. Para Felipe, su tío era su mejor amigo. Era objeto de admiración y de respeto, era una autoridad y un confidente también. Muchas veces Álvaro sintió que la ternura que le despertaba Felipe llegaba a las fronteras del deseo de tocar su cuerpo (que bien conocía al verlo desnudo en las duchas) de poder llevar sus manos por los jóvenes músculos de su sobrino, más allá de los simples masajes durante el entreno. De acariciar su cara y tal vez unir sus labios con los del joven. Pero más podía su enorme prudencia. Álvaro controlaba cualquier impulso que pudiera atentar contra la relación tío - sobrino.

Cada vez Felipe le traía más satisfacciones a Álvaro. Ahora viajaban juntos de torneo en torneo. Los padres de Felipe no lo acompañaban a menudo pues quedaban tranquilos al saber que su hijo estaba al cuidado de su tío.

Felipe estaba por cumplir sus 19 años cuando ganó uno de los torneos más importantes de su carrera. La emoción era incontenible para tío y sobrino. Se abrazaron en la cancha de tenis y Álvaro felicitó a Felipe con todo el cariño que sentía por él. Más tarde regresaron al hotel y cada uno se dirigió a su habitación.

Álvaro se sentó en su cama pensado en lo feliz que le hacía ver ganar a su sobrino y en lo mucho que lo quería. También pensó en cuánto había disfrutado su abrazo. Poco a poco empezaron a llegar de nuevo a su cabeza y a su cuerpo las intenciones de explorar más de su sobrino. Ese día el deseo se tornó incontenible. Álvaro necesitaba liberar sus intenciones contenidas por años. Decidió ir a la habitación de Felipe, no sabía si tendría el valor de atreverse a hacer algo pero necesitaba, al menos, estar cerca de Felipe. Tomó la copia de la llave del cuarto del joven y se dirigió hacía este. Sabía que su sobrino estaría duchándose o cambiándose en ese momento.

Álvaro entró a la habitación de Felipe sin hacer ningún ruido. Al abrir la puerta escuchó el agua de la ducha. Cerró la puerta de la habitación y se acercó a la puerta del baño tocando con unos leves golpes.

Felipe: Quién?

Álvaro: Soy yo

Felipe: Sigue tío, no te abro porque estoy en la ducha.

Álvaro sabía que no sería difícil entrar al baño con su sobrino, el joven se había duchado frente a él infinidad de veces y hasta se habían duchado juntos con la mayor naturalidad. El tío abrió la puerta del baño y clavó los ojos en la cortina blanca tras la cual se duchaba Felipe.

Felipe: Cuéntame qué pasó tío

Álvaro no sabía qué decirle, simplemente no tenía ninguna justificación para su presencia allí. Estaba lleno de temor, pero decidió calmarse y seguir adelante con sus propósitos.
Felipe: Tío qué pasó? Por qué no respondes?

Álvaro: Bueno Pipe (como le decía por cariño) nada... es que quería darte un abrazo enorme por lo que has logrado hoy... estoy muy feliz.

Felipe: Ah tío muchas gracias, yo también estoy feliz, dame unos segundos ya termino. Álvaro: Para qué esperar sobrino, vamos!, dale un abrazo a tu tío.
Y Álvaro fue corriendo la cortina, con temor pero decidido.

Felipe: Oye tío!! Pero me estoy duchando jaja - reaccionó Felipe mientras se escondía tras la cortina.

Álvaro: Bueno pero tranquilo ya te he visto muchas veces Pipe.

Felipe: Pero un abrazo, estoy mojado y...

Álvaro: Vamos hombre, que lo hiciste muy bien hoy. - dijo el tío con una gran sonrisa.
Y dejando a su sobrino sin palabras, Álvaro lo atrajo con los brazos y lo apretó firmemente contra sí. Felipe no pudo resistirse, nunca se había abrazado desnudo con otro hombre pero qué más daba? Era su tío. Poco a poco venció su timidez y respondió el abrazo firme de Álvaro con la mayor naturalidad.
Álvaro: Me has hecho muy feliz hoy Pipe

Felipe: Gracias a ti tío que has sido mi maestro

Álvaro: No es gracias a mí, sino a tu valor como deportista Pipe

Felipe: Jaja, pues creo que heredé el valor tuyo jaja.

Todo esto se decían los dos hombres mientras continuaba el abrazo. Álvaro tenía sus ojos bien abiertos pues se asomaba por encima del hombro de su sobrino y veía más abajo su firme culo. Sentía ganas de tocarlo pero no sabía cómo hacerlo sin hacer notar su deseo. Felipe abrazaba a su tío un poco confundido con esa súbita muestra de afecto, pero sin sospechar absolutamente nada. El abrazo se estaba prolongando un poco más de lo normal.

Álvaro: Perdóname pero no tengo ganas de soltarte, estoy muy orgulloso y hace rato que quería demostrártelo con un abrazo.

Felipe: Gracias tío - decía Felipe mientras seguía abrazado a Álvaro.

Unos momentos después, Álvaro fue soltando sus brazos, dando por terminado el abrazo. Se aventuró un poco y con la mayor naturalidad le dio una leve palmada a su sobrino en sus caderas, casi tocando uno de sus glúteos, al tiempo que se desprendía de él y le decía:
Álvaro: Bueno Pipe, termina de ducharte, yo te espero afuera.

Felipe: Ok tío, ya casi salgo.

El muchacho se desprendió de su tío y regresó al agua. Cerró la cortina y continuó lavando su cuerpo. La palmada fue inocente para Felipe, ni siquiera pensó en ello, pero para Álvaro fue algo demasiado erótico y al mismo tiempo peligroso. Se llenó de temor y de dudas, decidió que debería ser un poco más prudente y salió del baño para esperar a su sobrino afuera en la habitación, sentado sobre la cama.

Felipe salió a los pocos minutos con la toalla amarrada a su cintura. Álvaro lo había visto sin ropa muchas veces pero, con los pensamientos de ese día, su sobrino se le antojaba demasiado sensual. Su cuerpo marcado, sus piernas fuertes. Todo se notaba mejor ese día en el atlético muchacho. Algo tenía que hacer Álvaro para lograr la atención de su sobrino antes de que este se vistiera. El tío se armó de valor e inició una conversación con Felipe.
Álvaro: Muchacho es increíble todo lo que has trabajado para volver así de fuerte y de ágil tu cuerpo. Mira los brazos que tienes y mira tus piernas.

Felipe: Bueno pues tú eres el que me entrenó para llegar a este punto, tío.

Álvaro: Sí, puede ser, pero la voluntad ha sido tuya mi muchacho. Y mira los resultados en tu carrera... y en tu físico...

Felipe: Jaja - sonrió Felipe mientras buscaba su ropa en el armario.

Pasaron unos pocos segundos de silencio hasta que Álvaro decidió ir un poco más allá y aprovechando la confianza con su sobrino, habló de un tema nunca antes tocado entre los dos hombres...
Álvaro: Eso debe traerte otras recompensas, no?

Felipe: Premios...?

Álvaro: No hombre...vamos, siéntate aquí. Siéntate y cuéntame en confianza, como te ha ido con las mujeres? Me imagino que muy bien.
Felipe se sentó frente a su tío.

Felipe: Bueno pues ya sabes que tengo poco tiempo... pero no me puedo quejar... jeje

Álvaro: Pero dime Pipe, ya has estado con alguna mujer?

Felipe: Te refieres a sexo?

Álvaro: Sí, a sexo... bueno... si me lo quieres contar, claro está.

Felipe: Bueno... pues sí, ya tuve mi primera vez hace poco - respondió Felipe con timidez.

Álvaro empezó a excitarse un poco con la conversación por la que estaba llevando a su sobrino. El tío estaba perdiendo el temor que le impedía acercársele como quería.

Álvaro: Ese es mi muchacho!! y cuéntame, cómo te fue? Cuéntame con confianza.

Felipe: Muy bien, te lo digo, creo que a ella le gustó mucho y yo me sentí bien.

Álvaro: Veo... bien por ti. Y... dime, funcionó bien "El pequeño Pipe"? jaja. - Preguntó Álvaro al tiempo que pasó su mano cerca de su bulto para aclarar que se refería al pene de su sobrino.

Felipe: Jaja Tío... sí, sí funcionó bien, jaja.

Álvaro: Bueno es que se nota que tienes con qué trabajar bien, ahora pude ver el tamaño de esa polla en la ducha y...

Felipe: Jaja tío me haces dar pena.

Álvaro: Nada sobrino, pena de qué? No es la primera vez que te veo desnudo ¿o no?

Felipe: No pero... jaja... es la primera vez que hablamos de mi polla.

Álvaro: No, no te avergüences con tu tío, muchacho -y para darle confianza Álvaro agregó- será que tenemos que hablar entonces de la mía para que estemos iguales? jajaja.

Felipe: Bueno!! Por ejemplo... jaja, hace rato que no la veo, pero esa sí es de grandes ligas...

Álvaro: Jaja sobrino, pues veo que la recuerdas bien, efectivamente, no me quejo de mi tamaño.

Felipe: Entonces es de familia.

Álvaro: Yo creo que sí, y tú vas por buen camino sobrino, por lo que puedo ver.

Felipe: Algún día llegaré a ser como tú jajaja
La verga de Álvaro empezaba a endurecerse con aquella conversación, aunque sus pantalones lo disimulaban bien. Sin embargo, quería llegar más allá en ese diálogo con su sobrino. El tío se estaba armando de valor para lo que seguía.

Álvaro: Jajaja bueno, vamos a ver si en esto de pollas si superas algún día al maestro. En todo caso... me imagino que en el colegio ya debes superar a tus compañeros... ¿Se la has visto a alguno?

Felipe: Bueno sí, la verdad sí, se la he visto a algunos en las duchas, y en los paseos, y sólo hay uno que la tiene más grande que yo -respondió Felipe con cierta timidez.

Álvaro: Bueno pero tú estás entrando a la edad en que debe crecerte más, yo a tu edad la tenía igual a la tuya, luego fue creciendo más, además se me paraba todo el tiempo.

Felipe: Ah qué bien, eso quiere decir que con seguridad en unos años la tendré como la tuya.

Álvaro: Claro que sí, sobrino, la mía es como la tuya, sólo que más gruesa.

Felipe: Y me imagino que eso le gusta más a las mujeres?

Álvaro: Les encanta, ya verás que no tendrás problemas.

Felipe: Ok, jaja

Álvaro: Pero dime, ¿alguna vez has podido ver una verga dura, para comparar con la tuya?

Felipe: No, nunca tío, jajaja, ¿cómo se te ocurre?... bueno a parte de los videos porno, pero allí las mujeres siempre están con los tipos que las tienen gigantes, uno se siente humillado jaja.

Álvaro: No tienes por qué sentirte humillado sobrino, ten paciencia que con el tiempo los vas a superar...

Álvaro dudó por un par de segundos y luego agregó.

Álvaro: Te voy a demostrar por qué te lo digo... pero debes guardar un secreto.

Dicho esto, y antes de que Felipe respondiera, Álvaro se levantó de la cama y se paró frente a su sobrino. Su bulto quedó a la altura de la cara del muchacho. A pesar de la erección, Álvaro la tenía acomodada hacía un lado, para que no se notara demasiado grande su bulto.

Álvaro: Ahora no la tengo dura Pipe, pero sí algo crecida "por estar aquí relajado"... Dale, pasa tu mano por mi bulto para que te des una idea.

Felipe: Jaja, no tío, me da pena contigo, además, luego se enteran y...

Álvaro: Hombre dale, no tienes de qué avergonzarte mi muchacho, vamos, yo quiero enseñarte... que sepas qué es ser un hombre.

Pipe dudó un momento. Muy dentro de sí se sentía un poco atraído a hacer lo que le proponía Álvaro. Pensó entonces que no habría mayor inconveniente al estar los dos solos y ser iniciativa de su tío. Lentamente levantó su mano hacía el bulto de su tío y la pasó suavemente. Prácticamente rozó sólo la tela del pantalón.

Álvaro: Ya tranquilo muchacho, tómala con fuerza, no te preocupes, no voy a pensar mal de ti. Yo también soy hombre y tuve tu edad, la edad de la curiosidad.

Pipe no respondió. Volvió a pasar su mano por el bulto de su tío. Esta vez ejercía más presión para sentir la enorme polla que se escondía bajo los pantalones. La mano de Felipe recorrió la polla de su tío torpemente. Mientras exploraba aquel bulto, Pipe sintió que su propia verga reaccionó un poco bajo la toalla. El temor que su tío fuera a notar su erección hizo que el muchacho retirara su mano del bulto de Álvaro para acabar con el momento. Sin embargo, el tío, pendiente a cualquier reacción del muchacho, alcanzó a ver cómo el bulto del joven creció. Decidió no comentar nada para no avergonzarlo.

Álvaro: Que pasó Pipe, no te asustes, no pasa nada.

Felipe: No tío, no me asusté, es sólo que ya me di una idea y, y... me da pena contigo.

Álvaro: No para nada Pipe, pensé que habías retirado tu mano porque no te gustó nuestra conversación.

Felipe: No, no, no es eso tío.

Álvaro: Bueno muchacho, debo confesarte que, como a cualquier hombre le pasa, cuando me sobaste se me paró un poco más jeje. Me imagino que lo notaste.
Pipe no estaba seguro qué debía responder ante eso, sólo dibujó una sonrisa en sus labios, evitando mirar los ojos de su tío.
Álvaro: Bueno me imagino que a ti te sucedió algo parecido, no me digas que no, que por muy macho que tú seas, estas cosas nos hacen reaccionar.

Felipe: Jaja no, a mí no me pasó tío. -mentía Felipe.

Álvaro: Jaja bueno, en todo caso mira, ahora que tenemos la oportunidad de compartir y me permites enseñarte lo que debes saber como hombre... y aprovechando que está dura... quiero que me la veas.
Pipe miró a su tío a los ojos. El muchacho estaba un poco sorprendido.

Álvaro: No te preocupes Pipe, es cuestión de confianza... quiero que me la veas y te des una idea de lo que será la tuya, ¿qué dices?

Pipe no respondió nada, bajó de nuevo su mirada con algo de vergüenza. Su pene, sin embargo, reaccionaba positivamente ante la idea de ver la polla de su tío. Pipe no entendía muy bien sus emociones, pero sabía que el momento le ocasionaba placer.

Alvaro: ¿Está bien si te la muestro Pipe?, tú ya eres un hombre, que dices?

Felipe: Sí tío... no hay problema -respondió el muchacho con timidez.

Álvaro tomó sus pantalones y los desabotonó. Posteriormente bajó la bragueta y tomó los bordes de los mismos llevándolos hasta la mitad de sus muslos. Pipe no se perdía ningún movimiento. Posteriormente, Álvaro levantó su camisa hasta la altura del ombligo. Ante los ojos de Pipe quedó expuesto el bulto de su tío. Tenía puestos unos briefs blancos que resaltaban su paquete. Se distinguía perfectamente la silueta formada por sus guevas y el recorrido de su verga dura desde la base, hasta la punta que llegaba cerca a su abdomen, varios centímetros más arriba. Definitivamente era una buena polla, sin llegar a tener un tamaño desproporcionado.

Álvaro: Bueno Pipe, pero no te quedes viéndome el bulto que no somos extraños, bájame los briefs... sácala.

Pipe no pronunciaba palabra alguna. Con ojos de sorpresa, casi sin parpadear, llevó sus manos a los bordes de los briefs en la cintura de su tío y los llevó hacia abajo venciendo la resistencia de la firme polla de Álvaro. Lentamente los deslizó por las caderas de su tío hasta llevarlos a sus muslos. Finalmente la polla de Álvaro quedó liberada en su máxima expresión, justo frente a la cara del joven. El tío tomó su polla apenas esta se liberó y, tras un par de caricias para acomodarla, la soltó y la dejó frente a su atónito sobrino.

Pipe sintió en ese momento cómo su polla creció totalmente bajo la toalla. Pensaba que su tío no lo notaba, pero Álvaro se daba cuenta de cada movimiento de su sobrino. Veía cómo su joven pecho se dilataba y se contraía ante la respiración algo agitada de Pipe, podía notar cómo tragaba saliva y sintió sus manos frías cuando le quitó sus briefs. Pipe estaba excitado y algo nervioso al mismo tiempo, eso era algo confirmado para Álvaro.

Álvaro: Vamos muchacho, no sientas pena, si sientes curiosidad por tocarla, hazlo.

Pipe se quedó inmóvil por unos instantes. Posteriormente levantó su mano un poco temblorosa hasta entrar en contacto con el pene de su tío. Las manos frías del joven hicieron que Álvaro contrajera sus músculos al contacto. Pipe sostenía la polla de su tío, sentía vergüenza pero placer al mismo tiempo.
Álvaro: Vamos Pipe, puedes mover tu mano por donde quieras, se trata de descubrirnos.

Ante esta autorización, Pipe empezó a mover su mano con caricias leves de masturbación. Posteriormente pasó su mano por las huevos de su tío y después por su pelvis. Pipe estaba entrando un poco en confianza. Álvaro estaba experimentando un gran placer al sentir a su sobrino explorando su cuerpo.

Álvaro: Ven Pipe, ponte de pie, párate frente a mí.

Pipe sintió temor pues su tío notaría su erección. No respondió, sólo se quedó inmóvil.

Álvaro: Vamos muchacho, ponte de pie, no importa si tu verga está un poco dura, eso es normal, no te preocupes. Eso nos sirve para compararlas -le dijo Álvaro para tranquilizarlo.

Álvaro tomó el brazo del temeroso joven y lo ayudó a levantarse de la cama. Pipe quedó de pie frente a su tío. Su erección era más que evidente y se notaba sobre la toalla. Álvaro decidió no esperar más para desnudar a su sobrino. Puso su mano en el nudo de la toalla, a la altura de la cintura de su Pipe y, mirando a aquel tímido joven que mantenía su cabeza agachada, le preguntó en voz baja:

Álvaro: ¿Puedo retirarla?

Pipe asintió levemente sin levantar su mirada. Álvaro deshizo el nudo de la toalla, tumbándola al piso. Ahora estaban los dos desnudos frente a frente. Los dos hombres tenían ya la misma estatura, ambos atractivos atletas, separados por unos años que el deseo se encargaba de anular. Álvaro estaba lleno de excitación, pero también de ternura al darse cuenta que, evidentemente, esta era la primera experiencia homosexual de su adorado sobrino.

Álvaro: Ven acá mi Pipe.

Dijo Álvaro en voz baja mientras atrajo a su sobrino con sus brazos. Lo abrazó fuertemente, con pasión y excitación. Pipe respondió el abrazo de su tío aunque se cuidó de no permitir que sus vergas entraran en contacto. Álvaro no lo presionó, sabía que tomaría tiempo vencer la timidez del joven. Durante el abrazo, Álvaro volvió a observar el pequeño culo de su sobrino, sintió ganas de lanzarse a besarlo, pero pensó que debería tener paciencia aquella tarde.

Tío y sobrino terminaron su abrazo y volvieron a encontrarse frente a frente. Álvaro observó entonces el pene de Pipe

Álvaro: Lo tienes grande muchacho, ¿allí está bien duro?

Felipe: Si, lo tengo duro

Álvaro: Qué bien... ¿te molesta si te lo toco?

Felipe: No...no creo
Álvaro llevó su mano al pene de su sobrino sintiendo la diferencia en grosor, pero no en dureza, al compararlo con el suyo. Pipe disimuló todo tipo de reacción ante las caricias de su tío, estaba disfrutando en silencio de las sensaciones que este le producía.
Unos segundos después Álvaro soltó el pene del muchacho.

Álvaro: Ven Pipe, acércate más, pongámoslas juntas.

Pipe acercó sus caderas y su verga a las de su tío. Ambas vergas entraron levemente en contacto, los dos hombres sintieron el calor mutuo de sus penes y la sensación de unirlos. Álvaro tomó ambas pollas con su mano y las acomodó para poder comparar el tamaño.
Álvaro: Sí mi muchacho, vas a tenerla como yo, tal vez más grande... ¿qué opinas ah?

Pipe no tenía palabras, solamente volvió a dibujar una sonrisa con sus labios. Álvaro volvió a llenarse de ternura ante la timidez de su sobrino.

Álvaro: Mírame a los ojos -le dijo.

Pipe levantó la mirada y Álvaro vio algo de temor en sus ojos.

Álvaro: Ciérralos ahora Pipe.

El muchacho obedeció. Álvaro acercó su cara y posó su boca en la del joven. Pipe no reaccionó. Su tío sostuvo sus labios en los de su sobrino por unos segundos sin hacer ningún otro movimiento. Pipe abrió entonces levemente su boca y los dos hombres probaron el sabor de sus labios, encajándolos entre sí. El tío sintió el aliento de su joven sobrino. Pipe sintió el sabor de la boca de un hombre. Cuando terminó ese leve beso, ambos abrieron sus ojos, Álvaro notó que el joven estaba ahora más tranquilo y le brindó una sonrisa a su sobrino. Todo esto transcurría mientras seguían unidos por sus vergas, atadas a su vez por la mano de Álvaro.

Álvaro: Ven, abrázame -le pidió Álvaro a Pipe.

Pipe volvió abrazar a su tío liberando un suspiro. Álvaro empezó entonces a mover su mano hacia arriba y hacia abajo, primero suavemente y poco a poco fue aumentando la fuerza de la paja que practicaba sobre ambas vergas.

Si bien apretaba con fuerza, no lo hacía rápido. Llevaba su mano firme pero lenta por todo el cuerpo de aquellas dos pollas. Seguían abrazados, ambos respiraban más fuerte ahora. Álvaro no se detenía en su masturbación. A veces sentía que el joven lo abrazaba con más fuerza, eran como impulsos provocados por el placer que sentía Pipe en su verga. Álvaro llevó su otra mano por la espalda de su sobrino y empezó a acariciar su suave piel. Qué bien se sentía tocar su espalda partida en dos por el deporte, dura y recia pero cubierta por una piel suave que invitaba a las caricias.

Después de unos momentos, Álvaro bajó su mano por la espalda del joven y la llevó hacia su culo. Dedicó un momento a acariciar cada glúteo con verdadera ternura. Nunca pensó que llegaría el día en que podría tomar con sus manos las zonas íntimas del cuerpo de su sobrino. Ese cuerpo que juntos habían trabajado le estaba regalando el mayor placer al poder explorarlo. Se tomó el tiempo de acariciar el culo de su sobrino como tanto deseó hacerlo. Finalmente, llevó su mano por entre los glúteos del joven y al hacerlo pasó rozando su ano. Pipe contrajo un poco su cuerpo ante la sensación. Qué placer sentía Álvaro.
Pasaron unos instantes y Pipe estuvo a punto de tener un orgasmo provocado por la paja con su tío. Álvaro notó la respiración agitada de su sobrino y se anticipó soltando ambas vergas para no dar fin al momento. Se terminó el abrazo y el tío volvió a mirar a su sobrino a los ojos.

Álvaro: Quiero hacer algo por ti -le dijo el tío en voz baja.

Tomó a Pipe por la cintura y lo empujó hacía atrás indicándole que se acostara sobre la cama. Pipe entendió lo que quería su tío y se acostó en la cama, sobre su espalda, mientras Álvaro se liberaba de su ropa. Posteriormente el tío se subió a la cama, acostándose sobre el joven, apoyando su cuerpo sobre el del muchacho. Los cuerpos, incluidas las vergas, volvieron a quedar en contacto. Álvaro cerró sus ojos y llevó su boca a la de su sobrino. Pipe ya estaba esperando los labios de su tío y, esta vez, los dos hombres se dieron un beso que reflejó la pasión del momento.

Por unos segundos estuvieron compartiendo el sabor de sus bocas y el calor de sus lenguas y sus labios. Álvaro sentía cómo su sobrino, poco a poco, iba tomando más confianza. Posteriormente Álvaro levantó su cuerpo con la ayuda de sus brazos y empezó a besar cada centímetro del cuerpo de Pipe bajando por su cuello, luego su pecho firme. Siguió pasando sus labios y su lengua por su abdomen, cuidando de besar cada una de las divisiones de este. Pasó su boca por la pelvis del muchacho hasta que llegó a su pene.

Levantó su mirada para encontrar la de Pipe, pero éste tenía los ojos cerrados y su cabeza recostada sobre la cama. Álvaro no esperó más. Abrió su boca y con su mano dirigió el pene del muchacho hacia sus labios. Pipe lanzó un leve gemido de placer, seguido por un suspiro que ayudó a relajar su cuerpo. Álvaro empezó a mamar suavemente primero. Llevaba su boca hasta casi llegar a la base de la polla de su sobrino y luego regresaba a la punta donde trabajaba con su lengua. Succionaba fuertemente, lo cual contribuía al placer de Pipe, quien flexionaba levemente sus piernas y tensionaba su abdomen ante cada movimiento de la tibia boca de su tío. Álvaro saboreó el pene de su sobrino sin dejar un centímetro por explorar. Sintió en su boca la esencia del joven deportista.

Pasaron unos minutos y poco a poco Álvaro se encontraba con más del sabor particular del presemen de Pipe, el joven estaba cerca del orgasmo nuevamente, pero Álvaro no quería terminar allí. Su propia verga estaba a punto de estallar pero no era el momento aún.

Liberó el pene de Pipe y llevó su boca más abajo, hacía sus huevos. Pasó primero su lengua por cada una y después las tragó juntas, succionando suavemente. Esos masajes le proporcionaron gran placer a Pipe a juzgar por los leves pero constantes gemidos que lanzaba el muchacho.

Álvaro siguió bajando su boca. La llevó más abajo del escroto del muchacho, siguiendo por la línea que lo llevó lentamente a encontrarse entre los glúteos de Pipe. Álvaro llevó su lengua por la zona entre los glúteos del muchacho quien, le dio más espacio a su tío levantando sus piernas. La excitación de Álvaro aumentó al percatarse que su sobrino disfrutaba aquellos juegos cerca de su ano. El tío siguió pasando su lengua cada vez más cerca hasta que llegó el momento en el que hundió su cabeza y su cara y probó con su lengua el virgen ano de Pipe.
El joven estaba transportado. Suspiraba cada vez más fuerte y empezó a masturbarse. Álvaro seguía trabajando en el ano de su sobrino. Su respiración era bastante agitada. Dudó mucho sobre lo que debería hacer enseguida pero se decidió, y empezó a preparar a su sobrino.
Retiró su boca del ano de Pipe y acercó un dedo. Primero le dio caricias circulares con su dedo, después empezó a meterlo lentamente. El muchacho retrajo un poco su cuerpo y lanzó un leve gemido de dolor, pero no se negó a ser penetrado por su tío. Álvaro llevó su dedo hasta que el ano de Pipe lo tragó todo. Posteriormente, acercó otro dedo y lo fue hundiendo lentamente. Todo lo hacía con el mayor cuidado para no causarle dolor a Pipe, quería que su primera vez fuera memorable. El joven aceptó el segundo dedo con más facilidad. Una vez adentro, Álvaro empezó a mover sus dos dedos para masajear y dilatar el ano de Pipe.

Pasaron unos segundos hasta que Álvaro decidió que era el momento más esperado de aquella tarde. Volvió a trepar sobre el cuerpo de Pipe, pidiéndole que abriera un poco más sus piernas. Pipe las elevó aún más hasta que sus rodillas casi llegaban a su pecho, y las abrió para facilitar el siguiente movimiento de su tío. El sobrino expuso su culo plenamente para que Álvaro tuviera un mejor acceso.

Arrodillado sobre la cama, frente a Pipe, Álvaro ubicó su gran verga en el ano del joven. Sin dejar de observar su rostro, acomodó su glande en el ano de Pipe y empezó a ejercer presión. Pipe abrió su boca para tomar aire ante el dolor que empezó a sentir, más no le pidió a Álvaro que se detuviera. El tío, lleno de excitación y ternura, hundió su polla muy lentamente. Su penetración era suave pero constante. Quería llegar hasta el fondo del ano de su sobrino antes de buscar el orgasmo. No era fácil, finalmente, era la primera penetración de Pipe.

El joven fruncía el ceño y mantenía su boca abierta. A veces mostraba gestos de gran esfuerzo. El dolor era enorme pero confiaba plenamente en que su tío sabía lo que hacía. Álvaro trataba de distraer el dolor, dándole suaves caricias en su pecho y en sus piernas. El joven estaba comprometido con permitir que la enorme verga de su tío entrara en su totalidad. Abría sus piernas y trataba de acomodarse para facilitar la labor.

Después de unos momentos, Álvaro logró meter toda su verga en el virgen ano de Pipe. El placer empezó a invadir ambos cuerpos. Pipe fue dejando atrás el dolor y empezó a masturbarse de nuevo. Álvaro nunca había sentido algo igual, su placer era más que físico, era mental por cumplir su fantasía.

El tío empezó a mover sus caderas, primero suavemente mientras el ano del joven lo permitía. Después empezó a acelerar sus movimientos. Cada vez que el tío clavaba de nuevo su verga, Pipe gemía de placer, ya no de dolor, y sentía que su propia verga crecía como nunca antes. Su paja iba demasiado bien, nunca había sentido nada igual. Álvaro y Pipe estaban finalmente unidos por el placer, ambos disfrutaban ese acto físico y su excitación aumentaba al saber que era algo "prohibido".

Después de unos minutos Álvaro fue sintiendo que llegaba el momento del orgasmo, pero quería que su sobrino terminara primero. Retiró la mano de su sobrino y se encargó él mismo de masturbarlo. Pipe sentía su ano penetrado por la enorme verga de su tío y su propia verga apretada por las fuertes y experimentadas manos de Álvaro, qué placer vivía el joven.

No pasó mucho tiempo antes de que el muchacho contrajera sus músculos, respirara con mayor dificultad y lanzara sus primeras descargas de semen salpicando su propio pecho. Álvaro sintió las contracciones del ano de Pipe al mismo tiempo que sintió el calor de su semen sobre su mano. Pipe respiraba agitadamente y gemía. Su orgasmo era prolongado y totalmente nuevo por producirse en su ano también. Empezó a sudar un poco.

Álvaro no soportó más. La visión de su sobrino en su orgasmo, y su propio placer eran demasiado. Con un profundo gemido liberó su carga de semen en el ano del muchacho. Se vino como nunca antes llenando el cuerpo de su sobrino con su semen, producto del mayor deseo. Pipe sintió el calor de la esencia de su tío en su interior y supo que ambos estaban viviendo el máximo placer posible. Los dos hombres estaban eyaculando inconteniblemente, ambos demostraban así que el placer era más que intenso.

Los segundos fueron pasando, tío y sobrino no se movían, esperaban a que el orgasmo disminuyera su intensidad. Ambos respiraban profundamente, estaban cansados pero satisfechos. Se miraron a los ojos sin pronunciar ninguna palabra.

Después de unos momentos, Álvaro empezó a retirar lentamente su verga del ano de su sobrino. El joven extendió nuevamente sus piernas sobre la cama y lanzó un largo suspiro mientras acomodó su cuerpo para descansar un poco

Álvaro miró a Pipe extasiado, no podía creer lo que acababan de hacer, pero había sido lo máximo en placer y ternura. Se acostó al lado de su sobrino y lo abrazó. Los hombres volvieron a mirarse a los ojos y, al tener sus caras cerca, se fundieron en un prologando beso. Sus cuerpos tenían sudor y también el semen de Pipe, pero no importaba, el vínculo que ahora los unía era lo más importante.
Descansaron unos minutos, abrazados, cansados. Al cabo de un rato, Álvaro habló:

Álvaro: Vamos a ducharnos Pipe, quiero que te bañes conmigo
ANÉCDOTAS E HISTORIAS : UNA TARDE DE AMOR Y PASIÓN



Una tarde de domingo estaba en casa en la computadora, mientras mi familia coordinaban en la cocina que a donde iban a salir, pues decidieron ir al campo a muyurina… y yo como siempre prefería quedarme en mi cuarto… eran las 2pm y pues llame a mi pareja… para que viniese a mi casa ya que estaría solo, el accedió. Plan de las 4 pm yo me estaba duchando… estaba desnudo… no había nadie en casa, el agua era tibia, y usaba mis dedos para pasar un poco de jabón entre mis nalgas…  y en eso suena el celular y tocan la puerta… conteste y era él, me dice “estoy en tu puerta…” ok me enjuague, salí del baño en toalla y le abrí...

Entró me vio y no dijo nada… y pues subimos a mi cuarto… ya arriba, cerró la puerta, y… después de mucho tiempo lo volví a ver con una mirada algo agotada con las mejillas rojas y tranquilo, como si nada pasara… yo me secaba y ponía algo de ropa…Me dijo “amor me echaré un rato en tu cama” y pues ya normal, se quitó los zapatos, los pantalones, el polo, wao el solo verlo me excitaba, se notaba que estaba caliente……. El me llamo con un susurro y yo me acerque, y lo bese, ahí pude sentir que había tomado, evidentemente era vino, quizá cerveza, también había comido… (Pues el hablo, si amor estuve en una parrillada y tome con unos amigos del trabajo...) Bueno ok… normal no había problema… yo estaba fresco y algo frio pero él estaba súper cálido… suave , caliente muy rico en otras palabras… me abrazo y empezamos a jugar, me pregunto “hay alguien en tu casa...” Y yo “no amor... Estamos solos”… creo que esa fue demasiada información que… en una risitas él ya estaba empilado…. Y yo también… ya estaba caliente… el me besaba en el cuello, como lo sabe hacer, y estoy seguro que él sabe que es mi punto débil, pero dejó de ser delicado… estaba deseoso… me mordía… respiraba muy rápido… se agitaba… bajo a mi pecho y me mordía las tetillas  y yo “aahhhhhh…” me dolía... Pero era excitante… pensé que me los arrancaría… el me cojía de las manos… me tenia inmovilizado, era mi turno… “como me encanta su cuello… wao” su aroma era imnotizante… como se dejaba lastimar, morder, con una mirada tierna, y dócil a las mordidas… le pedí que se volteara… le quité las medias y el calzoncillo, unas nalgas grandes jugosas bonitas… k rico…
Saqué la lengua y le daba lenguazos grandes en cada nalga… “mmmffff” lo mordía… lo aplastaba… quería arrancarlo… eran extasiarte… y él se entregaba… yo tenía la cara sedienta de mas… le abrí las nalguitas y puede ver su anito… de un color marroncillo que bonito… inicie desde la base de su colita… seguía la rayita hasta darle un lenguazo en el culito… hmmmm, pase una y otra y muchas veces mas… mientas él no se quejaba… disfrutaba de mi, quería entrar y intentaba meter mi lengua… mas, hmmm tan caliente él, y su quejar era más notorio, era desesperante, que quería morderlo… así que eso hice, morderlo como un animal… yo quería eso y lo mordía… lo lamia, lo besaba…
El se volteo…. Tenía el pene durísimo, chorreando de un líquido transparente… me la metí en la boca… estaba saladita… llenaba mi boca… como su cabecita roja acariciaba mis labios… penetraba mis labios, mi boca… quería entrar a mi garganta pero no podía… lo intente… me voltee y de una posición distinta empecé a chupársela… rápido mas y mas rápido mientras el saboreaba mi pene… y pues anatómicamente, el pene paso mis labios… entro a mi boca caliente… llego a mi paladar… así que abrí mas la boca y relaje la garganta… y este entro mas… entro a mi garganta… tenía todo su miembro en mi boca… quería vomitar… pero me aguantaba… la saque muy rápido ya que me dolía la garganta… evidentemente le gusto… estaba más excitado aun… y yo también era algo nuevo que había intentado, me arranco el bóxer, me beso y metió su lengua en mi ano… wao… que tal sensación… se chupo el dedo y la metió dentro de mi… “aaaauuuu…!!!” solo podía decir eso… el tenia el control de mi… estaba jugando con mi cola… me dolía cuando me metía el dedo… pero quería entrar mucha más a dentro y lo intentaba… que dolor… yo tenía un gesto de dolor, con las mejillas rojas, así que… ya estaba arrodillado con la cara recostada en el colchón como la pose perrito, separado y me penetro sin más… su pene entro rápido… que quería que lo saque , pero él no accedió, me dijo “déjalo ahí…” Esperé a que el dolor desaparezca pero era más fácil decirlo que soportarlo, entro mas… y empezó a hacerme el amor… cogiéndose de mi cintura… entraba y la empujaba toda… y me pedía abrir mis nalgas… y así que entro mas… y sentía como mi ano, se esforzaba en evitarlo… y rosaba la piel de su pene con la piel de mi ano... Y este rosaba y así que entraba con dificultad… y él lo sentía, y me decía que estaba cerradito, era lógico… pero… el estaba más excitado aun… me sentó en su pene… y se movió… entro y salió de mi culo lo más rápido que pudo… y yo me lubricaba el pene… me estaba tirando de verdad, se paro me cargo me apoyo en el ropero…y se miraba en el espejo, como él me penetraba de pie….
Entregaba mi ano a su pene… mi dolor ya era menos… ya no sentí el dolor y todo ya era placer… me tiro al suelo… me abrió las piernas y me penetro otra vez… se apoyaba en mi… me dolía las piernas en el suelo… me cogía de los cabellos…. Quería correrse… quería llenarme con toda su leche…. Y eso era lo que también deseaba…. Abrí las piernas y la intentamos de costadito, yo apoyaba mis pies en su pierna mientras el empujaba lo mas que podía… le chupaba los dedos… y él seguía cogiéndome… en el suelo… y un quejido… “se corrió” termino dentro de mi… tenía el anito adolorido… mojado, y lleno de semen… también me corrí… ahora ambos estábamos calientes… cansados y satisfechos… como lo amo…

FreeMan

MI CUÑADO::

Recuerdo bien que desde el primer día que mi hermana nos presentó a su novio a toda la familia, Rodrigo ( así se llamaba ) me quedó mirando  de una manera extraña que parecía la combinación de la mirada de un hermano mayor con la de alguien que  quisiera desnudarme  y lanzarse sobre mi.

Traté de ignorar su mirada, no sólo esa primera vez, sino cada vez que lo veía en la sala esperando a que mi hermana terminara de arreglarse para salir. Sin embargo, debo decir que en el fondo, me agradaba que me mirara así y casi sin querer empecé a hablar con el más allá del simple saludo y luego de algún tiempo, me había hecho su amigo.

Rodrigo tenía 36 años ( catorce más que yo), era ingeniero y tenía un trabajo muy bien pagado. Yo por entonces estudiaba en la universidad y me dedicaba con  pasión al fisicoculturismo. A él parecía interesarle también todo lo relacionado con el desarrollo muscular  y, aunque no acudía con regularidad al gimnasio por falta de tiempo, si tenía un cuerpo bastante bien proporcionado y fuerte. Con frecuencia me regalaba los últimos números de  revistas como  "Muscle & Fitness"  y  me traía vitaminas, suplementos y ropa   de sus frecuentes viajes a Miami .

El interés que demostraba  Rodrigo me hacía sentir muy bien, ya que ni mi hermana ni mis padres  tomaban en serio mi pasión por los músculos, aunque—para ser honestos-- me facilitaban sin hacer problemas los medios económicos que me permitían adquirir lo necesario y seguir adelante.

Para entonces, mi relación con Sergio , mi instructor y amante,  ya tenía más de un año y medio y yo me sentía muy bien  con él, aunque empecé a notar que había empezado a ponerse celoso y a molestarse, llegando a gritarme,  cuando se daba cuenta que yo miraba a alguien más o no me concentraba en los ejercicios. Y es que la imagen de Rodrigo ( y su mirada perturbadora)  no salía de mi mente .  Al parecer  los esteroides habían tornado a Sergio más irritable, además de haberle hecho ganar varios kilos de muy bien trabajada masa muscular. En mi, no había sentido  que tuvieran el efecto de hacerme más agresivo.

Luego de estar algunos meses en esta situación, para mi sorpresa, un día encontré a Rodrigo esperándome a la salida del gimnasio  así que me fui con él a casa. Como esta situación empezó a repetirse con bastante frecuencia, ocasionó que Sergio tuviera más ataques de celos.

Recuerdo que fue un Sábado por la tarde, al día siguiente de la sexta o séptima vez que Rodrigo me había recogido del gimnasio. Fui al departamento de Sergio, con al intención de salir con el y luego quedarme a pasar la noche. Todo estaba muy bien, los dos estábamos casi desnudos acariciándonos, cuando se me ocurrió mencionar que Rodrigo había prometido traerme algunas trusas "Speedo" de su próximo viaje para que las usara en la playa el próximo verano . Sergio se puso furioso. Me dijo que no debía andar aceptando regalos de mi cuñado, que seguramente el quería algo conmigo. No era la primera vez que discutíamos, pero nunca lo había visto así, estaba fuera de si. Traté de no hacerle caso  pero eso lo molestó más y se lanzó sobre mi dispuesto a golpearme. Yo no podía creer lo que estaba pasando. Traté de defenderme pero, a decir verdad nunca supe pelear. Luego de lanzarme un par de puñetazos que esquivé a medias, Sergio me dio un  golpe en los testículos, mis piernas se doblaran por el dolor y caí al suelo. Me inmovilizó aplicándome una llave en la garganta  mientras  con su otra mano estrujaba mis huevos. Nunca había sentido un dolor tan grande, pero inexplicablemente, sentí a la vez, placer también.

El parecía estar disfrutando mi sufrimiento y mi impotencia. Dejó por un momento de apretar mis huevos y tomó mi pene. Primero lo acarició suavemente y luego empezó a tirar de el, como si quisiera arrancármelo. Yo intentaba gritar pero tenía el brazo de Sergio alrededor de mi cuello y ya casi no podía respirar. Las lagrimas empezaron a resbalar de mis ojos. Entonces aflojó a llave y me dejó tirado en el suelo. No había tenido tiempo de recuperarme aún cuando sentí su cuerpo sobre el mío y  noté su verga tiesa intentar abrirse paso entre mis nalgas. No podía defenderme y me penetró de un golpe, sin usar lubricante, ni preservativo, causándome un terrible dolor. Luego que terminó se fue a la ducha dejándome en el suelo, humillado y adolorido. Para mi sorpresa noté que, a pesar de todo, yo también había tenido un orgasmo.

Al día siguiente, Domingo,  mis padres y mi hermana se fueron a misa y de allí a almorzar con la abuela. Después de lo que había pasado con Sergio, no me sentía con ganas de ir con ellos así que me quedé solo en la casa. Al rato llegó Rodrigo y le dije que todos estaban donde la abuela, el me preguntó si podía pasar para conversar un rato. Un poco sorprendido le dije que si, pero como yo había bajado de mi cuarto, solo con un  boxer el me dijo que mejor subiéramos para que no me vaya a resfriar.

El me dijo que había notado cuando llegué la noche anterior que algo me pasaba. Le conté todo. Luego de oírme, hizo algunos comentarios "con ese cuerpo tan grande deberías saber defenderte mejor, pero claro  si te dan un  golpe en los huevos, no hay músculos que valgan", además me dijo varias veces "ese tipo es peligroso, debes tener mucho cuidado con el".

Hablando con el, me sentía como envuelto en una atmósfera tibia y adormecedora, era como hablar con mi hermano mayor.  Pero, en ese momento  antes que pudiera decir nada, Rodrigó empezó  a frotar mis huevos y me preguntó "¿todavía e duele? . Tuve una erección. Sonrió  dijo "creo que ya no" y me empujó suavemente sobre la cama.  Empezó a acariciarme y decir cosas como "que bonito eres cuñadito". Sus manos recorrían mi pecho, mis muslos, mis brazos. Me quitó e boxer y me chupó la verga , luego siguió corriéndomela hasta que eyaculé. Pasamos unos minutos quietos, sin decir nada . Solo sentía sus dedos moviéndose rítmicamente sobre mi pecho, jugueteando con el semen. Pero yo quería más y al poco tiempo había vuelto a tener una erección. Me coloqué sobre el y  con una sonrisa empecé a desnudarlo. No se opuso.

Su pecho era amplio, fuerte  y velludo, al igual que todo su cuerpo. Estaba ligeramente excedido de peso pero eso no lo hacia menos atractivo. Cuando le quité los pantalones pude notar  que tenia una verga enorme y gruesa que se presentaba frente a mi erecta y húmeda invitándome a sentirla dentro de mi boca. Acepté la invitación y empecé a lamerla con fruición. Rodrigo sujetaba mi cabeza y jugaba con mi pelo mientras yo se la mamaba.

Después de eso, el tomó la iniciativa. Se paró dejándome atravesado sobre al cama, levantó mis piernas y empezó a  golpear mi ano con la punta de su pene. Yo me moría de las ganas de sentirlo dentro de mi. Pero se  detuvo, buscó en sus pantalones y sacó un preservativo, rápidamente se lo colocó y volvió al carga. Esta vez si lo introdujo haciéndome sentir una intensa ola de placer. Mientras me penetraba sus manos apretaban mi pecho  o jugueteaban con mis huevos.

Luego lo hicimos de pie y estábamos así ensartados cuando sonó el teléfono. Sin separarnos tomé el auricular y respondí. Era mi abuela que preguntaba si me sentía mejor y si quería que me  mandara el almuerzo. Le dije que no se preocupe, que ya me sentía mucho mejor y que iría a su casa en un rato más.  Colgué y continuamos hasta que  Rodrigo y yo terminamos al mismo tiempo.

Luego, fuimos juntos a la casa de la abuela y el resto de la tarde transcurrió "normalmente".

Después de esa vez los encuentros sexuales se repitieron con frecuencia  hasta que Rodrigo viajó a Estados Unidos  para quedarse luego que  mi hermana y el se separaron .

No lo volví a ver.

Historia de un tio que se enamora de un joven menor que el

La primera vez que lo ví, iba corriendo sobre la arena detrás de una pelota, con el pelo revuelto por la brisa que soplaba desde el mar y la espalda y las mejillas enrojecidas por el sol. Me llamó la atención  porque era el más alto de los muchachitos que jugaban aquella tarde en la playa y, aparentemente, también el mayor de aquel bullicioso grupo de niños y adolescentes que llegaba cada tarde hasta la playa, frente al hotel en donde mi madre y yo veraneábamos ese año.

Me quedé un  rato parado en la vereda, mirando como si me interesara el desarrollo del partido de fútbol que se jugaba sobre la arena, pero en realidad mis ojos seguían únicamente sus movimientos. Recuerdo que era un día de marzo, como a las cinco de la tarde y que la luna había decidido dejarse ver más temprano y flotaba como una nube redonda en el cielo. Su cuerpo delgado, con brazos y piernas muy largos, su risa fácil y la espontaneidad de sus gritos, me parecieron en ese momento el símbolo de la juventud a la que estaba a punto de  renunciar cuando me casara y me convirtiera definitivamente en un adulto. Pero  además, su cuerpo lampiño que mezclaba la fragilidad del niño con la fuerza del macho en plenitud me fascinaba de una manera que se parecía cada vez más, al deseo.

De pronto, mientras seguía yo observándolo, su mirada se encontró con la mía por un  par de segundos. Sus ojos eran de un extraño color, entre pardo y verde, muy parecidos al color de las aguas del mar cercano. Me asusté -- porque pensé que podría darse cuenta de lo que estaba sintiendo-- y miré hacia otro lado. El, sin embargo, pareció darse cuenta de mi turbación y  sonrió, con una sonrisa que dibujó una pícara mueca en sus labios, haciendo aparecer unos graciosos hoyuelos sobre sus mejillas.

Decidí que lo mejor era que no siguiera más tiempo parado allí, y continué mi camino hacia la agencia de transportes a donde Claudia debería haber estado por llegar. Fui analizando lo que me había pasado. ¿Qué había visto en él? ¿Acaso me había visto a mi mismo, cuando no tenía ninguna responsabilidad y todo lo que importaba eran los amigos y el mar ? ¿Es que ese chiquillo simbolizaba la libertad  que se terminaría cuando me casara con Claudia? o ¿me engañaba y lo que sentí al verlo había sido deseo?... No, no era la primera vez que la belleza masculina me despertaba extrañas sensaciones. Cuando era un niño, me había pasado horas contemplando a Flavio, el tablista de cabello dorado y eternamente bronceado que corría olas en cerca al Muelle Uno. Bajaba a verlo cada tarde después del colegio y nunca supe bien porqué. Y luego, mientras estudiaba en la Universidad, me las había arreglado para tener tiempo de practicar escalada en  roca, sólo por estar a lado de Jorge, con su cara de niño grande y su cuerpo delgado y fibroso, disfrutando de la tosca  e indudablemente masculina intimidad que había surgido entre nosotros. Sin embargo, nunca había pasado nada y ellos jamás se enteraron de mis confusos sentimientos.

Para no sentirme mal, traté de olvidar lo que había pasado con ese muchacho-- después de todo sólo había sido una mirada-- y me puse a esperar en la agencia. Como dijeron que el ómnibus llegaría con retraso,  me fui a  dar una vuelta por la plaza de armas y el mercado. Iba caminando por una de las calles llenas de vendedores ambulantes cuando lo vi otra vez. Llevaba un polo blanco muy amplio y unos shorts hechos de un jean cortado. Su pelo castaño, suavemente ondulado, lucía mojado y ordenado debajo de una gorra. Iba comiendo  chicharrones de calamar de un plato descartable. Me detuve a la entrada de una tienda con la intención de verlo pasar sin que se diera cuenta. El parecía caminar sin mirar a ningún lado pero, justo cuando pasaba a dos metros de mi por la calzada, se detuvo, me miró directamente a los ojos y me dijo ¡Hola!. Fue tan  sorpresivo que no atiné a responder y el repitió ¡Hola! Para agregar unos segundos después "Te vi en la playa". Su voz tenía esa mezcla ambigua de graves y agudos típica de la adolescencia. No supe que hacer, intenté decir algo, las palabras se negaban a subir por mi garganta. "Me llamo Ronald" continuó mientras mordía un pedazo de calamar frito al que había untado previamente en mayonesa. Con un esfuerzo enorme, logré decir casi balbuceando "Mi nombre es Víctor...eh...es un gusto conocerte" y le ofrecí la mano. El, se limpió los dedos sobre el bolsillo posterior de su short y me dio un fuerte apretón de manos acompañado de un inexplicable guiño de ojos. Luego agregó :

"¿Qué haces en el pueblo?".

 "Estoy de vacaciones"

"¿Vienes de Lima?

"Si, estoy en el Hotel Las Brisas"

"Ah!, por eso estabas en la tarde en la playa, ¿cuando llegaste?

"Hace tres días"

Habíamos empezado a caminar uno al lado del otro por la calle cuyas aceras estaban cubiertas de vendedores de ropa, artículos de plástico y comida, que en ese momento empezaban a encender sus linternas porque el sol ya se ocultaba en el horizonte y el cielo se iba pareciendo cada vez más a un carbón encendido con  trazos de rojo y negro,  que iluminaban a contraluz el contorno de los edificios y dibujaban a nuestra derecha las torres de la iglesia matriz.

Se calló por un instante y luego dijo:

"Me estabas mirando en la playa ¿verdad?"

"No...este...si...pero..."

"No te preocupes, nadie se dio cuenta...sólo yo" añadió mientras volvía a guiñar el ojo y tomaba brevemente mi brazo.

"Es...es que...me parece que juegas muy bien al fútbol" dije, tratando de justificarme de alguna manera.

"Me gustaría ser futbolista...así podría irme a Lima y ganar mucho dinero"

"¿Qué haces aquí?"

"Todavía estoy en el cole. Este año entro a quinto"

"Ah.."

"Y tu ¿qué haces? ¿buscas jugadores para algún Club? Replicó con un toque de ironía.

"No...soy abogado"

"¿Y dónde trabajas?"

"En un Banco"

"¡Que bien!, debes tener plata entonces"

En ese momento pensé que podía querer robarme. Pasábamos por una calle bastante oscura, con pocos vendedores , detrás del mercado y yo llevaba una buena cantidad de dinero en el bolsillo. Soy más fuerte que el pensé pero ¿y si tiene un arma?. No me imagino donde podría ocultarla. A menos que fuera una chaveta y la tuviera en el bolsillo. No, no tiene cara de ladrón. Aunque si lo vieras en Lima, creerías sin duda que es un "pirañita". No debí decirle que tengo dinero. Debemos volver a la plaza.¡ Claudia!, su carro ya debe haber llegado.

"No te asustes Víctor...no voy a robarte"

"Yo no pensé..."

"Pusiste una cara..."

"Bueno, creo que tengo que volver a la plaza. Ya debe estar por llegar el carro de mi novia"

"¿Tienes novia?"

"Si, nos casamos dentro de dos meses. Ella vino para descansar un poco antes del matrimonio"

"Ah!"

"Bueno...creo que debemos despedirnos"

" ¿Puedo pedirte una cosa?" dijo con una sonrisa entre angelical y maliciosa

"¿Qué?"

"Invítame un vaso de chicha...tengo sed"

Nos acercamos a una de las vendedoras y compré un vaso de chicha morada. El siguió a mi lado hasta llegar a la plaza. El ómnibus estaba allí y pude notar que Claudia y su madre miraban desde la puerta de la agencia. Me dirigí hacia ellas. Ronald se detuvo y dijo como despedida "Nos vemos...mañana, a las cinco...en la playa".

 Eran las cinco y diez. Ronald estaba sentado en un muro medio derruido, al lado de una de las escaleras que bajaban a la playa. Me vio y me pasó la voz.

"¿Qué hiciste hoy todo el día? , fue lo primero que me dijo.

Le conté del paseo en lancha, de la indisposición de mi madre y le dije que tenía que comprar una botella grande de agua mineral.

"Vamos. Aquí cerca hay una tienda grande"

¿Y tú? ¿No jugaste al fútbol hoy?

"Si, más temprano "

"¿Y tus amigos?"

"Por ahí, vagando"

"¿Por qué querías verme?"

"No sé...porque me caes bien creo". Su voz adquirió un tono aniñado en esa última frase y al decirla bajó los ojos y se puso a jugar con el borde de su polo, levantándolo lo suficiente para dejar ver por un instante una tímida línea de vello que bajaba desde su ombligo y se perdía en la cintura elástica de su short verde olivo.

En ese momento sentí por primera vez unas enormes ganas de verlo completamente desnudo, de pasar mis manos sobre su vientre liso, de besar su pecho de formas apenas insinuadas.

Compré el agua y regresamos al hotel. Me contó que a pocas cuadras de allí había una feria, con juegos mecánicos y esas cosas y me dijo para ir.

"No sé"

"¡Vamos!"

"Voy a ver"

"Mira, regreso a las seis y media. Si no estás, bueno pues, caballero. Ya nos vemos otro día. ¿Esta bien? "

"Bien"

Subí, mi madre se sentía mejor y conversamos un rato. Luego, fui a buscar a Claudia y le dije si quería salir a ver la feria. Me dijo que estaba cansada, que iba a dormir hasta la hora de comer. " pero, si quieras, anda a dar una vuelta por allí. Yo sé que a ti te gustan esas cosas".

A las seis y veinticinco bajé . Ronald estaba frente a la puerta. Se veía recién bañado, muy bien peinado y con la ropa perfectamente limpia. Incluso olía a jabón.

"¿Vamos la feria?"

"Si"

Era más o menos la misma hora en que nos habíamos encontrado cerca del mercado el día anterior pero esta vez caminábamos por el malecón y el crepúsculo nos ofrecía un soberbio espectáculo. El mar se había teñido de rojo y dorado, el cielo de violeta y naranja. Todo a nuestro alrededor parecía una película filmada con filtro ámbar, el muelle, las gaviotas, la poca gente que se iba dejando la arena vacía aunque llena de bolsas y botellas. En los restoranes con frente al mar,  la gente bebía cerveza formando alegres y bulliciosos grupos y se dejaba escuchar  una mezcla confusa de ritmos que iban de la tecnocumbia a los boleros. Seguimos caminando y  el malecón terminó. Continuamos nuestro camino por una calle  que bordeaba el farallón que servía de límite a la playa . A los pocos metros, se empezó a escuchar la música típica de la feria de pueblo y también pude ver, no muy lejos, las luces que dibujaban las características siluetas de los juegos mecánicos.

Habíamos hablado muy poco pero yo no podía dejar de mirarlo. Su perfil dibujado contra la luz en fuga resultaba adorable. Una nariz suavemente respingada, labios gruesos y rojos, siempre entreabiertos como anhelando un beso que no llegaba y sus ojos reflejando como un espejo todos los tonos del ocaso .

En ese camino no había nadie. Por un lado, estaban las enormes rocas negras, cubiertas de musgo y excremento de gaviota, por el otro, una larga pared de ladrillo que formaba parte del terreno cercado para un siempre futuro estadio municipal. De trecho en trecho habían montículos de basura.

En mi interior pensé que era una pena haber dejado atrás el maravilloso escenario del malecón. Entonces, de pronto, me tomó la mano y se detuvo.

"¿Qué pasa" pregunté

"Nada" respondió y se acercó hasta que nuestros cuerpos se tocaron.

Lo abracé contra mi pecho, pasé mi mano por su pelo y lo besé. Respondió con pasión, con una intensidad que no esperaba. Mis manos acariciaban su espalda por debajo del polo, mientras el deslizaba las suyas por mi cintura luego de haberme soltado la correa. Nunca había hecho lo que hacía, ni siquiera me había atrevido a soñarlo. Flavio y Jorge habían sido objetos de un deseo sin forma, pero ahora con Ronald, con ese chiquillo al que le doblaba la edad, ese deseo tomaba forma y  ya no podía controlarlo.

Seguimos viéndonos cada día durante una semana. Cuando se acercaba la hora de verlo --el era siempre el que decidía la hora-- mi mente trabajaba a máximas revoluciones para inventar una excusa y todo mi cuerpo se tensaba y calentaba a la espera de nuestro encuentro. Y luego, de regreso en el hotel, me sentía sucio, tenía remordimientos, y las pesadillas no me dejaban dormir. Mi madre se daba cuenta de mi sufrimiento, también Claudia y ambas trataron de hacerme sentir mejor diciéndome que no me preocupe del futuro, que todo iba a salir muy bien. Pero yo ya no podía más y estallé.

Les dije todo, les dije que siempre había sentido deseo por otros hombres y  que hacía unos días por fin había hecho realidad esos deseos y había tenido sexo con un muchacho del pueblo. Les dije que me había gustado, que estaba seguro que eso era lo que quería. No les dije que ese muchacho con el que había tenido sexo era casi un niño, no les expliqué nada más y salí corriendo del hotel.

Después de lo que había dicho, después de ver las lagrimas en el rostro de Claudia y  el dolor callado de mi madre, mientras caminaba por el malecón en  medio de la gente que iba y venía, de los vendedores de helados y el barullo de los niños y las aves,  me di cuenta que ya no había marcha atrás, que había llegado a un punto de quiebre y mi vida ya no sería como estaba  planeada, ya no habría iglesia con flores , ni fiesta con Danubio Azul, ni habría viaje de luna de miel por Europa; me di cuenta que ahora me enfrentaba solo a un mundo que me era desconocido. Y todo por un chiquillo, por un adolescente que había despertado mis deseos dormidos y me había hecho ver la verdad de quien yo era. Ahora entendía porqué siempre había sentido que algo faltaba en las relaciones que tuve con mujeres, porqué a Claudia --con todo lo buena que era-- jamás pude sentirla como mi complemento, como mi pareja. Yo necesitaba el cuerpo y el alma de otro hombre para ser feliz, mi único posible complemento era masculino. Pero ¿tenía algún futuro con él? Si sus padres se enteraban de lo que había pasado entre nosotros yo podría ir a la cárcel...me había convertido en un corruptor de menores, en un monstruo. No sabía que hacer, me daba miedo pensar en mi mismo como un homosexual, como un pedófilo. Deambulé por el pueblo  toda la noche hasta que amaneció. A esa hora tomé un ómnibus que me llevó a la  capital departamental. Allí me registré en un hotel, me bañe y logré dormir. Al despertar, estaba decidido a arriesgarlo todo, a llevármelo a Lima y a vivir con él. Alquilé un auto y volví al pueblo. Mi madre , Claudia y su madre habían regresado a Lima. No me importó demasiado, sólo esperaba la hora de volver a ver a Ronald, al caer la tarde.

Mientras lo esperaba me di cuenta lo poco que en realidad sabía sobre él. Habíamos hablado de sus sueños, de lo mucho que le gusta el mar y las noches de luna llena, pero no sabía donde o con quien vivía, ni siquiera conocía su apellido. Pensé hacerle todas esas preguntas tan pronto lo viera.

 ¿Y? ¿Qué hay?

La verdad, anoche pasaron muchas cosas

¿Qué? ¿Algo malo?

Si y no...les dije todo a Claudia y a mi madre.

Todo ¿qué?

Les dije que me gustaban los hombres, que tu me gustabas

¿Qué? ¿porqué hiciste eso? ¿No te ibas a casar?

No me importó nada...te quiero, quiero que vengas a Lima conmigo

Sus ojos se iluminaron al oír mis palabras, pero pude notar una ligera mueca de tristeza en su rostro.

Subimos al auto que había alquilado y fuimos hasta una playa un poco lejana del pueblo. Por ratos se comportaba como un niño, totalmente emocionado por la velocidad, alentándome a arriesgarme en las curvas. Hicimos una fogata y pasamos la noche en la playa, haciendo planes sobre como sería todo cuando nos fuéramos a Lima. Sus padres tendrían que darme un poder para inscribirlo en un colegio y para que no hubieran problemas, por eso no debían sospechar. El me dijo que no habría problema, que el les diría que iba a trabajar conmigo. Alquilaría un departamento, mi madre nunca aceptaría que viviera con él en nuestra casa, les diríamos a los vecinos que era mi sobrino. Saldríamos al cine, a la playa , lo pasaríamos muy bien todos los días. La verdad, jamás me sentí tan entusiasmado cuando hacía planes con Claudia sobre nuestra futura vida de casados.

Al amanecer regresamos y el se despidió en el malecón, como siempre, y se fue caminando hacia el farallón, por la ruta que llevaba al parque de diversiones.

Me quedé mirándolo mientras se alejaba, al despedirnos había vuelto a ver en su cara esa mueca de tristeza. Mientras el sol iba llegando hasta el mar, su imagen se fue desvaneciendo como si estuviera hecho de luz  y se disolviera en la claridad que lo invadía todo.

Quedamos de vernos por la tarde, a la cinco como siempre, pero jamás llegó. Lo esperé por horas y entre desilusionado y preocupado empecé a preguntar por el. Los vendedores del malecón me dijeron que no lo habían visto ese día. Pregunté si conocían por donde vivía, pero me dijeron que no sabían, que era nuevo, que había llegado al pueblo hacia apenas una semana. Pensé entonces que el único lugar en donde podrían saber de el, era  el parque de diversiones y allí acudí. Fui hasta la carpa del circo, esa noche si había función. Me acerqué al propietario y le pregunté por un chico que--según creía-- dormía en la carpa, seguramente para cuidarla. Me dijo que hacía una semana un chico le había pedido quedarse algunas noches porque no tenía donde dormir. A el le había caído bien y se lo permitió pero ayer por la tarde, agregó, le dijo que tenía que irse y se marchó.

No podía creer que me hubiera ilusionado tanto, que hubiera hechos tantos planes y que todo se terminara así. Seguí buscando, preguntando, indagando por varios días pero finalmente me convencí que Ronald había sido una ilusión, el producto de un hechizo, una criatura que nació del amor entre el mar y la luna  que había sido enviado hasta mi, sólo para hacerme ver cual era realmente mi camino.

Han pasado ya varios años desde entonces, ahora vivo en otro país, con un hombre a quien realmente amo. Es más joven que yo, pero no un adolescente.  Sin embargo, cada año, en Marzo, vuelvo al Perú y viajo hasta aquel pueblo . En las noches de luna llena me quedo mirando el mar hasta que amanece, con la esperanza que algún día Ronald aparezca de nuevo frente a mi

Webmaster y Activista http://ayacuchogay.tripod.com

Publicado por AYACUCHOGAY el 30 de Enero, 2009, 20:20 ~ Comentarios 7 ~ Comentar ~ Referencias (0)

Comentarios

Enviado por chico (Contacto, Página)
Fecha: 1 de Junio, 2009, 19:18

PLOP.. jajaj k chistoso.. da mas risa.. bueno..jajaj

~~~

Enviado por jonathan (Contacto, Página)
Fecha: 20 de Septiembre, 2009, 0:44

esta pasre la historia me gusto mucho

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Enviado por maxi (Contacto, Página)
Fecha: 5 de Octubre, 2009, 8:18

que hermosa historia la verdad que me emocione ojala algun dia te cruzes a ronald encerio de corazon te lo deseo

~~~

Enviado por jairo (Contacto, Página)
Fecha: 20 de Noviembre, 2009, 23:56

ojala encuentres a ronal te kelo exitos

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Enviado por carlos paloma (Contacto, Página)
Fecha: 18 de Diciembre, 2009, 22:43

Malditos culeros ,lo bueno es que la mayoria se van a morir de VIH ,ya que son la mayor poblacion de infectados ,jajaja ,malditos sean culeros de mierda.

~~~

Enviado por david (Contacto, Página)
Fecha: 21 de Enero, 2010, 19:42

mira la verdad es una historia muy linda y como q te llega a hacer ver lo q describes me gusto muxo

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Enviado por louis_vzla (Contacto, Página)
Fecha: 23 de Febrero, 2012, 8:56

que bello es ese sentimiento de querer a alguien así como lo quisiste a el!! Ojala lo llegaras a ver un dia!! Pero el destino es así, y que mas se le puede hacer!! Trata de

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